06/09/06
INVIERTA EN LAS PERSONAS
Partiré afirmando que toda organización busca alcanzar la máxima rentabilidad. En ocasiones, esta rentabilidad se traduce en resultados monetarios y, en otras, en resultados sociales.
Compartirá conmigo que la rentabilidad depende radicalmente del desempeño de la organización en su interacción con el entorno. Así, una empresa es más rentable en la medida que satisface las necesidades de su cliente, a través de un producto o servicio logrado con eficiencia que le permita lograr su objetivo primario, con la utilización de la menor cantidad de recursos, generando márgenes atractivos. Para ello depende de un sistema organizacional alineado, que trabaje con la máxima eficiencia en pro del logro de dicho propósito. En este sentido, dependerá del desempeño de quienes están detrás de ese “sistema” y, detrás de todo sistema, proceso, actividad o desempeño, hay personas. Por lo tanto, su rentabilidad depende no sólo del desempeño de la organización sino que, a su vez, este “desempeño organizacional”, no es otra cosa que el desempeño de la personas de la organización.
Usted puede incorporar toda la tecnología disponible a su proceso productivo o de servicio, no obstante detrás de cada innovación o actualización hay personas en cuyo desempeño radica el éxito de la organización.
Podrá entonces afirmar, con entera propiedad y no sólo a modo de cliché (propio de un 1º de mayo), que las personas “son el recurso más importante de una organización”.
En el camino hacia la mayor rentabilidad, lo primero es señalar una meta operacional, es decir dónde desea que llegue su empresa. Esto se transforma en su rentabilidad ideal o deseada. Luego, estime su rentabilidad real o actual. Entre ambas se genera una brecha. El esfuerzo se dirigirá hacia el acortamiento de dicha brecha en el sentido de llevar su rentabilidad real hacia la ideal o bien, ajustando la expectativa de la rentabilidad ideal. En cualquier caso, el esfuerzo debe ser siempre hacia ser mejores y siempre será a través de las personas, su “Recurso Humano”.
En este esfuerzo por acortar dicha brecha, podemos recurrir a múltiples alternativas: capacitación, selección de personal, estudios de clima laboral, sistemas de rentas variables, planificación estratégica, etc.
Una o varias de tantas herramientas disponibles pueden, o no, convertirse en una forma válida para lograr el acortamiento de las brechas señaladas. La efectividad de esta herramienta dependerá de la capacidad de reconocerla como necesaria (fruto de un diagnóstico apropiado), pudiendo llegar a ser del todo accesoria e incluso innecesaria en contextos insuficientemente preparados para ello o que requieran de otras estrategias de intervención que permitan lograr acercar las brechas con mayor eficiencia.
Le invito a estimar esas brechas de desempeño en su organización.
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